El nuevo sistema penal basado en la oralidad ha incrementado la necesidad de los litigantes por instruirse en este ámbito. La implementación de los juicios orales en materia civil y mercantil son ahora parte de la realidad de la práctica legal en México, por eso es urgente que los juristas adquieran las herramientas teórico-prácticas que les ayude a complementar sus habilidades y les permita destacarse.
Especializado en resolver conflictos, el abogado litigante debe desarrollar destrezas que le ayuden a cerrar sus casos de manera satisfactoria, por lo tanto, enumeramos las 5 habilidades que debe tener un buen abogado litigante:
- Estudioso y dedicado: La responsabilidad del abogado litigante radica en que representa los intereses de un tercero, por eso, debe estar involucrado al cien por ciento. Contar con conocimiento de las normas, doctrina y jurisprudencia que competen al caso. Conocer cada detalle de la materia y conocer el caso a profundidad, así como mostrar compromiso con la causa y la persona a la que defiende.
- Organizado: En la preparación de un juicio debe conocer las etapas y los requerimientos de cada una para preparar los documentos o herramientas necesarias que faciliten el desarrollo del mismo. Un buen abogado litigante debe saber criterios de organización y gestión del tiempo que le ayuden a sistematizar la información y a brindarla en los momentos oportunos.
Un abogado litigante no puede ser improvisado.
- Estratega: El abogado litigante sabe cuál es su objetivo y crea rutas para llegar a él. El juicio es en donde aplica las estrategias, sabe cuáles son sus directrices e intenciones y no se desvía de ellas. Prepara cuidadosamente interrogatorios, trabaja meticulosamente sus pruebas para aprovechar fortalezas y debilidades. Ser un buen estratega le ayuda a minimizar riesgos, tener control sobre sus emociones y saber desenvolverse bajo presión.
- Enfocado al detalle: Un litigante debe ser meticuloso con la información que recibe. No deja ningún cabo suelto, es curioso, analítico y crítico. Obligado a ser buen observador, al momento de estar en la sala, percatarse de cada detalle para utilizarlo a favor de su caso, o minimizar los puntos negativos.
- Buenos comunicadores. Los abogados litigantes son reconocidos por sus dotes de oratoria. Conocen las herramientas de comunicación y saben utilizarlas a su favor. Comunican ideas claras y precisas. Deben ser elocuentes en la exposición de los argumentos, tenaces y contundentes en el interrogatorio y cabales en la muestra de evidencias. Una vez más, un abogado litigante no puede ser improvisado.
No es un secreto que los abogados deben ser personas con aplomo y preparadas para representar a terceros, pero para ser considerados como buenos litigantes; sobre todo con la incipiente puesta en marcha de la oralidad en México. Es necesario que se instruyan para alcanzar habilidades que les darán la oportunidad de desenvolverse en el ámbito de los juicios orales, continuar su crecimiento profesional y alcanzar el reconocimiento de sus clientes y pares.



